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DJ Qela

DJ Quela.

DJ versátil dentro de los ritmos con carácter

Entrevista publicada el 20 de junio de 2026 en la sección 'Candela y Ruido', dentro del suplemento de Cultura de los periódicos 'El Día' y 'La Provincia'.

-¿DJ Qela es un DJ de…?

-Lo mío es el indie dance, dark disco, downtempo, organic house y toda esa electrónica con groove y personalidad. Me gusta crear sesiones que te hagan bailar, viajar y descubrir música que quizá no conocías.

-¿Por qué te hiciste DJ?

-Hace más de diez años, una amiga y yo compartíamos la misma pasión por descubrir música. De ahí nació Fruta Freska, una etapa muy bonita en la que llevamos esa energía a las cabinas. Aunque la vida nos llevó por caminos diferentes, siempre queda el cariño por aquellos inicios y por nuestras raíces más cumbieras.

-¿De dónde viene tu nombre artístico?

-Después de la etapa de Fruta Freska me fui a la India a vivir una experiencia rocambolesca como DJ y performer. Allí necesitaba una identidad propia y nació Qela. El nombre viene de “kela”, que significa plátano en hindi, un guiño a Canarias y también a mis raíces y mis inicios como DJ. Un nombre que mezcla viaje, transformación y potasio (jajaja). 

-¿Si te dijeran: “pon lo que quieras y lo que te gusta” en cualquier sesión, qué pincharías?

-Una de mis prioridades como Dj es que siempre pongo música que me emociona y me hace bailar a mí primero. Creo que cuando pinchas algo que te encanta de verdad, se nota. Disfrutas más, te sueltas más y esa energía acaba llegando a la pista. Al final, la mejor forma de conectar con la gente es siendo auténtica.

-¿Una música, canción o artista que pueda ser tu placer culpable, algo inconfesable o que no encaje con tu estilo de pinchar?

-No sé si llega a ser un placer culpable porque tampoco me avergüenzo de ello, pero sí es verdad que sorprende a quien solo me conoce por mis sesiones de indie dance y downtempo. Al final, mis raíces más cumbieras siguen ahí y de vez en cuando salen a bailar.

-Y al revés, ¿qué artista o qué canción nunca faltan en tu sesión?

-Si una canción me sigue poniendo la piel de gallina después de escucharla cien veces, tiene muchas papeletas para acabar sonando.

-¿Una canción donde te quedarías a vivir, que empieza a sonar y no quieres que se acabe? 

-Me pasa mucho con algunos temas de la escena downtempo y organic house. Esas canciones que parecen un viaje y van creciendo poco a poco sin necesidad de explotar. Me quedaría flotando ahí un buen rato. 

-Y al contrario, ¿qué canción te parece tan insufrible que si pudieras la borrarías de la historia? 

-La música es demasiado diversa como para que no merezca una canción existir. Yo he tenido momentos de aborrecer temas porque ya “no me dicen nada” en ese momento pero quien sabe si en unos años lo vuelvo a escuchar y se reaviva el interés. De alguna manera u otra todo tiene su razón de ser. Pero no, en mis sesiones de indie dance no sé va a colar un ‘Paquito el chocolatero’. 

-¿Cuál es la petición más absurda que te han hecho cuando pinchas?

-Más que una petición absurda, creo que hay que entender que nunca llueve a gusto de todos. Cuando pinchas en salas con un público muy variado es normal que cada uno te pida lo que le gusta escuchar. A veces te piden temas que no tienen nada que ver con la sesión que estás construyendo, pero forma parte del juego. También hay gente menos abierta a descubrir música nueva y que busca algo más mainstream. Yo me lo tomo con humor y sigo intentando llevarles un poquito a mi terreno.

-Y quitando peticiones raras, ¿cuál es la situación más loca que has vivido en una cabina?

-Una vez se fue la luz en mitad de una sesión cuando la pista estaba completamente entregada. Por suerte se solucionó rápido y, lejos de cortar el ambiente lo avivó. 

-Los DJ estamos llenos de tics, ¿tienes alguna manía o algún gesto raro cuando pinches? 

-En los inicios tenía una camisa que me encantaba y durante una época fue parte imprescindible de mi identidad. Cada vez que la veo en la percha me transporta a esos tiempos de nervios donde era mi amuleto y me hacía sentir más segura. 

-Aparece un genio y te concede un deseo como DJ: pinchar en el festival, club, espacio de todo el mundo soñado: ¿cuál dirías?

-He tenido la suerte de pinchar en fiestas muy bonitas y en festivales increíbles, así que me cuesta elegir un lugar concreto. Con el tiempo me he dado cuenta de que lo que realmente marca la diferencia no es el escenario, ni el número de personas, sino la energía de la gente que tienes delante. Un público con ganas de bailar, de dejarse llevar y de descubrir música puede convertir cualquier sitio en algo mágico. Bueno… y si además el sonido es bueno, ya no necesito nada más.

-Los DJ somos unos flipados de la música. ¿Cual es la mayor locura que has hecho por su culpa?

-Probablemente irme a la India sin tener demasiado claro qué me iba a encontrar allí. Lo que empezó como una aventura musical acabó convirtiéndose en una experiencia que te cambia la vida y te deja las mejores historias que aún sigo contando con una gran sonrisa. 

-Quitando la música y pinchar, ¿cuáles son tus pasiones ocultas, tus hobbies, eso que llena tu tiempo y te hace feliz?

-Una de mis pasiones ocultas, para quien no me conoce lo suficiente, es el dibujo. Desde pequeña me ha encantado dibujar y es una de esas aficiones que siempre ha estado ahí, acompañándome de una forma u otra. Actualmente ser madre de un pequeñín de nueve meses es mi hobby más absorbente. 

-La mayoría de los DJ no podemos vivir de la música, ¿qué es lo que te da de comer?

-La música alimenta el alma, pero las facturas las pago como médica. Llevo años compaginando ambos mundos y, aunque parezcan muy distintos, los dos forman parte de quién soy.

 

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