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Ari (M.U.S.E)
Integrante del dúo M.U.S.E junto a Emi, abre temporada en nuestro cuestionario
Página publicada originalmente el 5 de septiembre de 2026 en la sección 'Candela y Ruido', dentro del suplemento de Cultura de los periódicos 'El Día' y 'La Provincia'.
-¿Ari es una DJ de…?
-Ari es una dj versátil. Me definiría así porque no me gusta encasillarme en un solo estilo. Me gusta moverme por diferentes géneros dentro de una misma sesión y contar una historia. Pincho en sitios y contextos muy diferentes, donde el estilo puede cambiar completamente. Me adapto al lugar, a la gente y a la situación, pero sin perder nunca mi esencia. Me muevo por estilos como el downtempo, chill out, disco, funky o deep, y cuando estoy en club me identifico más con sonidos como el minimal, el techno o el dub techno.
-¿Por qué te hiciste DJ?
-A los 18 años descubrí el mundo de la música electrónica. La primera sesión que escuché en directo fue en el Vampis, ahí estaba Drummer haciendo su magia… Esa noche marcó un antes y un después. Dos años después conocí a Emi, mi actual pareja. Él ya pinchaba y me preguntó si quería aprender, que él me enseñaba. Creo que en ese entonces tenía más interés en conquistarme que en enseñarme a pinchar. Al final consiguió las dos cosas, ¡bendita iniciativa!
-¿De dónde viene el nombre artístico de M.U.S.E.?
-Lo del nombre lo planteamos cuando, en las fiestas de su pueblo, nos querían contratar para pinchar… Estuvimos dándole vueltas y al final nos decidimos por Muse Groove. Sinceramente tenía una cultura musical bastante pobre. Emi me enseñó muchos grupos fuera de la electrónica y uno de los que me marcó fue Muse. Era el grupo que más escuchábamos cuando nos estábamos conociendo, además, me decía que yo era su musa. Como no queríamos simplemente copiar el nombre, le añadimos el Groove, que es esa sensación dentro de la música que hace que te muevas. Hace más o menos un año cambiamos a M.U.S.E pero creo que no será nuestro último cambio de nombre.
-¿Si te dijeran: “pon lo que quieras y lo que te gusta” en cualquier sesión, qué pincharías?
-Pues dependería mucho del contexto, ya que pincho estilos muy diferentes en cada ocasión. En un club, por ejemplo, pincharía música hipnótica y repetitiva, con pocas sensaciones de subidón. Música que te envuelve, que te invita a hacer un viaje introspectivo, de esa que te dejas llevar y cierras los ojos. Me gusta mucho más esa sensación de entrar poco a poco en un estado casi de trance que estar buscando constantemente manos arriba en el próximo subidón.
-¿Una música, canción o artista que pueda ser tu placer culpable, algo inconfesable o que no encaje con tu estilo de pinchar?
-Uy, esta pregunta es delicada jajaja. Me gusta la música de Beret, aunque tampoco puedo decir que la escuche mucho porque Emi me confisca el altavoz jajajaja. Y luego hay otro tipo de música que me encanta y que no encaja con mi estilo de pinchar: la música con un toque espiritual y profundo. Esto no sé si cuenta como “placer culpable”, porque en realidad no me da ninguna vergüenza admitirlo. Dos de mis artistas favoritos son Alex Serra y José González.
-Y al revés, ¿qué artista o qué canción nunca faltan en tu sesión?
-Un artista que no suele fallar en mis sesiones, sobre todo cuando me enfoco en el sonido de club, es Barac. En la mayoría de mis sesiones cae algún tema suyo, o varios. Tiene un sonido muy hipnótico que encaja muchísimo con mi estilo. Y un tema que casi nunca falta es ‘Ghost in Space’, de Mark Ambrose. Y en mi faceta de “DJ de chill”, no falla ‘Emotional Intelligence’, de Chaos In The CBD.
-¿Una canción donde te quedarías a vivir, que empieza a sonar y no quieres que se acabe?
-Aquí tengo varias, y además de estilos muy diferentes. ‘Acid Eiffel’, de Choice, la descubrí este año en el festival Días de Campo y entró directamente en mi top. Es un auténtico viaje. He de confesar que incluso he llorado escuchando este tema. Dentro de la electrónica también me quedaría a vivir en ‘Emotional Intelligence’, de Chaos In The CBD. Me parece un tema muy curioso porque el loop prácticamente no cambia, pero va añadiendo instrumentos de una manera muy ordenada, hasta que todos se van fusionando de forma muy sutil. Siempre lo defino como “los instrumentos bailando entre sí”. Fuera de la electrónica me encanta ‘El Invento’, de José González. Tiene un mensaje muy amoroso y, además, transmite una calma brutal con el instrumental. Y luego está la versión de ‘Cucurrucucú Paloma’, de Alex Serra. Esa me pone los pelos de punta de principio a fin. Os invito a escucharla.
-Y al contrario, ¿qué canción te parece tan insufrible que si pudieras la borrarías de la historia?
-Canción o canciones que borraría de de la historia (si es que a eso se le puede llamar música): ‘Scooby doo pa pa’, ‘Danza kuduro’ y similares. jajajajaja.
-¿Cuál es la petición más absurda que te han hecho cuando pinchas?
-Que me pidan ‘Cumpleaños feliz’ en un after a las 9:00 de la mañana (creo que a todos nos ha pasado).
-Y quitando peticiones raras, ¿cuál es la situación más loca que has vivido en una cabina?
-Una vez pinchando en el after, en Pasha, llegó un chico con medio ojo abierto y nos pidió una pulguita de jamón y queso y un aquarius de naranja, jajajajajaja. Nos miramos sin entender nada y le dijimos que teníamos la plancha apagada, que solo quedaban bebidas en la barra de enfrente, jajajajajajjaa.
-Los DJ estamos llenos de tics, ¿tienes alguna manía o algún gesto raro cuando pinches, algo realmente extraño, o algún ritual que sigas antes de subir a la cabina?
-Centrándome de nuevo en la sesión de club, Lo primero que hago es encender un incienso. Ya es un ritual. Es como una forma de decirme, empezamos. También bajo siempre la iluminación de la pantalla de los CDJ al mínimo y me quito los zapatos.
-Aparece un genio y te concede un deseo como DJ: pinchar en el festival, club, espacio de todo el mundo soñado: ¿cuál dirías?
-Panorama Bar. Para el que no lo conoce es un club en el mítico Berghain, en Berlin. Y en un festival en Sunwaves o en “el tipi” de Días de Campo.
-Los DJ somos unos flipados de la música. ¿Cual es la mayor locura que has hecho por su culpa?
-Tampoco he hecho demasiadas locuras por la música, aunque sí me he metido algún maratón de cuatro días de festival. Obviamente, eligiendo las sesiones que más me interesaban para poder dormir y llegar viva al día siguiente. Y en mis inicios, con 18 años, quedaba con mis amigas para cenar y tomar algo al principio de la noche y, después, me iba sola al Vampis a escuchar la música que realmente me gustaba. Creo que aquello ya decía bastante de mí: con 18 años prefería irme sola a escuchar música electrónica antes que quedarme haciendo lo que hacía la gente de mi entorno .
-Quitando la música y pinchar, ¿cuáles son tus pasiones ocultas, tus hobbies, eso que llena tu tiempo y te hace feliz?
-Me gusta muchísimo el deporte. El gimnasio, el vóley y el yoga son mis top. También me fascina el senderismo, todo lo relacionado con el mundo de las plantas. Mis amigos me llaman directamente “la loca de las plantas” y también me gusta mucho pasar tiempo con mi perrito Felipe y con Emi, como no. Tengo otra parte creativa, ahora la tengo un poco parada, pero me gusta mucho crear piezas de macramé. Todas estas cosas tienen algo en común: me mantienen en el momento presente, que en estos tiempos, donde vamos más rápido que el reloj, es muy importante.
-La mayoría de los DJ no podemos vivir de la música, ¿qué es lo que te da de comer?
-Afortunadamente, la música me da de comer. Actualmente trabajo poniendo música en restaurantes y hoteles. No es lo que más me llena el corazón, pero igualmente lo disfruto. Como decía antes, siempre intento mantener mi esencia y poner música que me gusta, independientemente del lugar o del contexto. La verdad, me siento muy agradecida por poder vivir de la música, ya que es algo que forma parte de mi vida desde hace muchos años.


