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AFTEREGO
Estilazo y sonido abierto para este joven y activo DJ
Entrevista publicada el 31 de de enero en el periódico 'El Día' y 'La Provincia', sección 'Candela y Ruido'.
-¿Afterego es un DJ de…?
-AfterEgo intenta ser un DJ diferente. Me gusta sorprender al público con ritmos y canciones que quizá creías olvidadas o que todavía no conoces. Mi pasión por la música en general me permite adaptarme a distintos contextos y estilos: urbano y comercial, reggaetón antiguo, afro house… siempre con la idea de leer la pista y crear una experiencia.
-¿Por qué te hiciste DJ?
-Ser DJ fue un sueño del Diego adolescente. Con 15 años ya fantaseaba desde mi habitación, pinchando con Virtual DJ, teclado y ratón. Con el tiempo, tomé otros caminos: estudié fotografía e iluminación de espectáculos y trabajé varios años como fotógrafo en discotecas, entre ellas Andana Beach Club. También emprendí desde muy joven, primero con una marca de ropa que sigue activa y después con una empresa de decoración para bodas y eventos. Aun así, la música siempre estuvo ahí. Todo cambió en un cumpleaños de un amigo, cuando me dejaron probar una mesa de DJ sin tener apenas idea. Improvisé, me dejé llevar y la respuesta fue increíble. Dos semanas después compré mi primera mesa por 60 €, guardé la consola y empecé a dedicarle horas de verdad. Eso fue en mayo de 2023, y desde ahí todo empezó a tomar forma.
-¿De dónde viene tu nombre artístico?
-El nombre AfterEgo nace de la idea de reinventarse. Siempre he estado involucrado en distintos proyectos y versiones de mí mismo. Tras aquel primer bolo improvisado, una amiga me dijo: “¿Cuántos alter ego tienes?”. Ahí encajó todo. AfterEgo es una mezcla entre ese concepto de “alter ego” y mi propia historia personal: lo que viene después de intentarlo, de fallar, de aprender y de volver a ese sueño que tenía con 15 años.
-¿Si te dijeran: “pon lo que quieras y lo que te gusta” en cualquier sesión, qué pincharías?
-Sin dudarlo, versiones de pop español mezcladas con hard techno o hard groove. Me encanta el contraste y la energía que se genera en la pista con este tipo de mezclas.
-¿Una música, canción o artista que pueda ser tu placer culpable, algo inconfesable y sobre todo que te guste muchísimo pero que no encaje con tu estilo de pinchar?
-Me gusta la buena música, sin importar el género. En mi día a día escucho rap, pop español, indie, música en inglés, reggaetón antiguo y hasta música clásica que incluso podría decirte el nombre de mi compositor favorito, Ludovico Einaudi.
-Y al revés, ¿qué artista o qué canción nunca faltan en tu sesión?
-Hay varios: Don Omar, Melendi o Cruz Cafuné, por ejemplo. Puede parecer una mezcla extraña, pero creo firmemente que en la variedad está la clave.
-¿Cuál es la petición más absurda que te han hecho cuando pinchas?
-¿El Cumpleaños feliz cuenta? Fuera bromas, una vez me pidieron una canción de Crítica y Saik en plena sesión actual y no me lo esperaba para nada.
-Y quitando peticiones raras, ¿cuál es la situación más loca que has vivido en una cabina?
-Sin duda, unas fiestas de pueblo en Benicarló, de donde es mi pareja. Pinché con una controladora muy básica, casi improvisando, pero la conexión con la gente fue brutal. Acabé pinchando varios días seguidos y al cierre la gente coreaba mi nombre. Fue un punto de inflexión personal y una inyección de confianza enorme.
-Los DJ estamos llenos de tics, ¿tienes alguna manía o algún gesto raro cuando pinches, algo realmente extraño, o algún ritual que sigas antes de subir a la cabina?
-Saco la lengua sin darme cuenta; intento corregirlo, pero ahí está. Durante mucho tiempo también pinchaba siempre con gafas de sol. Al principio era una forma de esconder los nervios; hoy en día las llevo siempre encima por costumbre, aunque ya no me las pongo siempre: la vergüenza está totalmente superada.
-Aparece un genio y te concede un deseo como DJ: pinchar en el festival, club, espacio de todo el mundo soñado: ¿cuál dirías?
-Podría nombrar grandes festivales internacionales, pero siendo sincero, me haría especial ilusión pinchar en un festival como Sunblast, cerca de casa, con la gente de aquí y en un evento al que he asistido muchas veces como público.
-Los DJ somos unos flipados de la música. ¿Cual es la mayor locura que has hecho por culpa de la música?
-Con 16 años cogí un barco con dos amigas para ir a Maspalomas a un concierto de Don Omar y volver en el primer barco de la mañana, sin plan alguno. O también cuando estuve 21 días estudiando inglés en Toronto con una beca y fui a un festival donde actuaban LMFAO, Ke$ha y Akon… y pude tocar a Akon con mi mano derecha.
-Quitando la música y pinchar, ¿cuáles son tus pasiones ocultas, tus hobbies, eso que llena tu tiempo y te hace feliz?
-La fotografía y la creación de contenido siguen siendo una gran pasión. Me encanta viajar, conocer otras culturas, jugar y ver fútbol, los videojuegos y las series tipo sitcom.
-La mayoría de los DJ no podemos vivir de la música, ¿qué es lo que te da de comer?
-Soy emprendedor desde muy joven. Actualmente compagino mi faceta como DJ con dos proyectos: una marca de ropa que sigue activa después de más de una década y una empresa de decoración para bodas y eventos. Además, el año pasado nació mi último proyecto, Egoland, un metaverso de fiestas que este año dará mucho que hablar. No ha sido un camino fácil, pero tras años de aprendizaje, esfuerzo y reinvención, hoy estos proyectos siguen vivos. La música ha sido una pieza clave para recuperar la confianza y afrontar todo con otra perspectiva: intentar las cosas sin miedo a fallar.


