Hazte diyei

DJ Marcel González

Marcel González en acción.

Veterano de las cabinas y maquinote del ritmo

Entrevista publicada originalmente el 9 de mayo de 2026 en los periódicos 'El Día' y 'La Provincia', dentro de la sección 'Candela y Ruido'.

-¿Marcel González es un DJ de…?

-Soy un DJ de emociones, groove y conexión con la pista. Ecléctico por naturaleza, e intento ser elegante en la selección musical y siempre enfocado en hacer que cada sesión tenga identidad propia. Me gusta buscar caminos musicales menos previsibles y ofrecer en mis sesiones algo diferente de lo que suena constantemente en todos lados.

-¿Por qué te hiciste DJ?

-Desde muy pequeño viví rodeado de música. Soy el menor de diez herman@s, así que te puedes imaginar la enorme variedad de estilos musicales con la que crecí. Desde Elvis Presley a Bob Marley, desde Frank Sinatra a Camilo Sesto, desde Bee Gees a los megamixes de Max Mix… Todo eso despertó en mí una curiosidad muy grande por la música, los sonidos y las emociones que transmite. Recuerdo que una de mis hermanas me regaló mi primer disco: Master Genius, Let’s Break. Aquellos sonidos electro break, los efectos y los scratches me impactaron muchísimo y despertaron mi interés por la música electrónica. Además, coincidió con la época del breakdance, cuando también me enamoré del rap y de toda esa cultura urbana. Ver películas como Beat Street o Breakin’ 1 y 2, o Electric Boogaloo fue un antes y un después para mí. Ahí vi por primera vez a DJ scratcheando, creando música con synths y transmitiendo energía desde unos platos. Llegaba a casa intentando imitar lo que veía en aquellas películas… incluso terminé destrozando un disco de Los Pitufos haciendo mis primeros intentos de scratch.Y desde ese momento nació una historia de amor con el DJing que continúa hasta hoy.

-¿De dónde viene tu nombre artístico?

-La verdad es que siempre utilicé mi propio nombre. Nunca me llamó demasiado la atención ponerme un nickname, aunque en aquella época era lo más habitual dentro del mundo DJ. Supongo que, de alguna manera, quería que todo fuese algo más personal y auténtico, que la gente conectara conmigo tal y como soy, sin necesidad de crear un personaje detrás.

-¿Si te dijeran: “pon lo que quieras y lo que te gusta” en cualquier sesión, qué pincharías?

-Me cuesta elegir un solo estilo, porque soy bastante ecléctico, pero probablemente me quedaría con el funk. Es una música que me hace disfrutar muchísimo, me divierte y me transmite emociones muy bonitas cuando la pincho

-¿Una música, canción o artista que pueda ser tu placer culpable, algo inconfesable o que no encaje con tu estilo de pinchar?

-Soy bastante romanticón en todos los aspectos, así que tengo debilidad por las baladas del heavy metal o hard rock. Mucha gente no se lo espera viendo el tipo de sesiones que hago, pero me encantan esos temas llenos de melodía, emoción y guitarras épicas. Ah y también Hombres G, me sé todas sus canciones.

-Y al revés, ¿qué artista o qué canción nunca faltan en tu sesión?

-Mi tema fetiche en las sesiones es Keep it comin de Clivilles & Cole. Es uno de esos tracks que nunca me canso de pinchar. Me encanta en todas sus versiones y, de hecho, muchas veces incluso hago mashups utilizando la acapella porque tiene una energía que funciona increíblemente bien en pista.

-¿Una canción donde te quedarías a vivir, que empieza a sonar y no quieres que se acabe? 

-Si te refieres a un tema favorito, pues realmente no tengo una en sí, todas las etapas de mi vida vienen marcadas por canciones y se me hace difícil elegir, pero si tengo que elegir una sería Ain’t Nobody de Rufus y Chaka Khan. Es una canción que me eleva.

-Y al contrario, ¿qué canción te parece tan insufrible que si pudieras la borrarías de la historia? 

Gasolina de Daddy Yankee. Me explota la cabeza solo de recordarla.

-¿Cuál es la petición más absurda que te han hecho cuando pinchas?

-No voy a mentir… como a casi todos los DJs, las peticiones suelen ponerme un poco nervioso. Pero curiosamente, alguna vez me han salvado la sesión. Estás bloqueado pensando hacia dónde tirar, alguien te pide un tema y de repente conectas ideas y vuelves a fluir. Pero siendo más concreto con la pregunta, probablemente lo más absurdo sea que te pidan reggaetón en una sesión claramente enfocada a música electrónica. Ahí es cuando piensas: ‘creo que no estamos viviendo la misma sesión’

-Y quitando peticiones raras, ¿cuál es la situación más loca que has vivido en una cabina?

-Más que una situación loca, fue una experiencia bastante decepcionante. Yo era residente en una discoteca, prefiero no decir el nombre, y una noche había una fiesta patrocinada por una conocida marca de bebidas que traía a su propio DJ invitado. Mi papel realmente era estar en cabina con él y controlar un poco cómo iba todo. Después de un par de horas le dije: ‘Si necesitas ir al baño o descansar un momento, avísame y te cubro poniendo un par de temas’. Algo totalmente normal entre compañeros. Él salió un momento, puse un par de tracks y la pista respondió increíblemente bien, algo lógico porque al final yo conocía perfectamente a mi público y la dinámica de la sala. Mi sorpresa fue cuando volvió hablando con los responsables como si yo hubiese intentado apartarlo de la cabina para pinchar yo. Me quedé completamente de piedra. Creo que fue la primera vez que sentí de verdad lo que era una puñalada trapera dentro de este mundo. Por otro lado y por ponerle una connotación positiva, me quedo con el post sesión, aquellos desayunos después de cada noche de trabajo en cualquier bar. Para mí eran de los momentos más especiales. Allí coincidíamos muchos compañeros DJ, cada uno llegando desde su respectiva residencia, cansados quizá en el cuerpo, pero con el alma encendida por la música. Nos sentábamos a comer algo, sí, pero sobre todo a alimentarnos de conversaciones que hoy guardo como auténticos tesoros: compartíamos cómo había ido la noche, anécdotas, consejos, técnicas, experiencias, y esa emoción casi infantil de mostrar los nuevos temas que habíamos conseguido. Cada una de esas charlas eran verdaderas master class de vida y de profesión.

-Los DJ estamos llenos de tics, ¿tienes alguna manía o algún gesto raro cuando pinches, algo realmente extraño, o algún ritual que sigas antes de subir a la cabina? 

-Tengo varios rituales y manías cuando pincho. El primero es que siempre necesito unos 10 minutos antes de empezar para concentrarme y visualizar el viaje musical al que quiero invitar al público esa noche. Me ayuda mucho a conectar mentalmente con la sesión. El segundo es algo ya casi automático: siempre empiezo con el plato derecho y las acapellas las lanzo desde el izquierdo. Son de esas costumbres que se te quedan grabadas después de tantos años. Y el tercero quizá es el más curioso… cuando entro en cabina me gusta interpretar una versión diferente de mí mismo. Sigo teniendo mi esencia, por supuesto, pero intento salir un poco de mi ‘yo cotidiano’ para transmitir más energía, emoción y conexión con la gente.

-Aparece un genio y te concede un deseo como DJ: pinchar en el festival, club, espacio de todo el mundo soñado: ¿cuál dirías?

-Ministry of Sound. Es un lugar mítico dentro de la cultura club y de la música electrónica. Poder pinchar allí sería cumplir uno de esos sueños que tienes de siempre.

-Los DJ somos unos flipados de la música. ¿Cual es la mayor locura que has hecho por su culpa?

-Probablemente la mayor locura que he hecho por culpa de la música fue empezar a trabajar pinchando con solo 12 años. Ahora que doy clases a niños de esa edad, muchas veces lo pienso y me digo: ‘¿Qué clase de descelebrado le da trabajo a un niño de 12 años para poner música en una cabina?’. Pero al mismo tiempo, eso también demuestra hasta qué punto la música formaba ya parte de mi vida desde pequeño. Para mí nunca fue solo una afición; era una obsesión bonita que terminó convirtiéndose en mi manera de vivir y expresarme.

-Quitando la música y pinchar, ¿cuáles son tus pasiones ocultas, tus hobbies, eso que llena tu tiempo y te hace feliz?

-El BMX ha sido otro de mis grandes hobbies y, de hecho, fue el responsable de mi largo break dentro del mundo del DJing, ya que decidí dedicarme a la competición de alto rendimiento, una etapa que también me ha dado muchas alegrías y experiencias inolvidables en mi vida.

-La mayoría de los DJ no podemos vivir de la música, ¿qué es lo que te da de comer?

-Llevo muchos años trabajando en el mundo de la logística y actualmente soy delegado de ventas de Caterpillar en Canarias. Además de eso, también estoy muy vinculado al BMX: llevo escuelas y soy técnico de la Real Federación Española de Ciclismo con la selección española de BMX. La verdad es que siempre me ha gustado mantenerme activo e intentar aprovechar bien el tiempo. Música, deporte y trabajo… al final todo forma parte de quién soy.

 

Síguele en RRSS

Juana la Cubana
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.