VAMP

DJ Vamp

Apasionada del vinilo, ve a la música como un espacio para crear

Entrevista publicada el 24 de enero de 2026 dentro de la sección 'Candela y Ruido' de los periódicos 'El Día' y 'La Provincia'.

-¿Vamp es un DJ de…?

-Más que definirme como DJ de un estilo concreto, me siento alguien que investiga y construye experiencias a través del sonido. Vamp nace de una curiosidad constante por lo raro, lo bizarro, lo que quedó fuera del relato principal. Ahí conecto mucho con la cultura de serie B: en el cine, en la música, en la estética, en todo aquello que no buscaba ser perfecto, pero sí auténtico. Mi manera de pinchar tiene como una mirada que podría ser arquitectónica: pienso las sesiones como espacios que se recorren, con capas, recorridos, tensiones y pausas. El sonido no es solo algo que se oye, es algo que habita. Me interesa cómo una canción puede transformar un lugar, un cuerpo o un estado de ánimo.

-¿Por qué te hiciste DJ?

-La música siempre fue una forma de investigación personal. Antes de pinchar, ya pasaba horas escuchando, buscando, leyendo créditos, preguntándome de dónde venía cada sonido. Todo cambió cuando Javi, de La Fábrica, me propuso compartir esa música y pinchar por primera vez en el Rooming Bar, hace casi veinte años. Ese gesto fue decisivo. No solo empecé a pinchar, empecé a entender que mi forma de escuchar tenía valor. Que la curiosidad, la sensibilidad y el criterio también podían ocupar un espacio público. Por eso mi agradecimiento a Javi es profundo y lleno de cariño: porque me abrió una puerta que cambió mi manera de relacionarme con la música y con los demás. 

-¿De dónde viene tu nombre artístico?

-Vamp nace de una fascinación temprana por lo vampírico, por el cine de serie B y por todo ese imaginario oscuro y sensible a la vez. Siempre me atrajeron los murciélagos, los vampiros, lo nocturno entendido no como algo siniestro, sino como algo libre, elegante e incomprendido. El nombre no es un personaje, es una energía. Tiene humor, tiene misterio y tiene emoción. Representa ese lugar donde lo oscuro no da miedo, sino curiosidad, y donde lo extraño se convierte en identidad. 

-Si te dijeran: “pon lo que quieras y lo que te gusta” en cualquier sesión, ¿qué pincharías?

-Pincharía vinilo. Porque el vinilo fue un descubrimiento fundamental para mí. No solo por el sonido, sino por todo lo que hay alrededor: las portadas, los textos, las historias, los contextos sociales y culturales. Cada disco es un pequeño archivo, una cápsula de tiempo. Pincharía sonidos bizarros, rarezas, discos encontrados casi por azar. Me interesa esa música que se descubre más que se consume. Construyo las sesiones como recorridos, dejando que los sonidos dialoguen entre sí y con el espacio, como si se tratara de una arquitectura efímera hecha de vibraciones.

-¿Una música o canción que te defina?

-No hay una canción que me defina, pero sí una manera de relacionarme con la música. Me definen las canciones que tienen historia, que esconden capas, que no se revelan del todo a la primera escucha. La música que me interesa es la que invita a investigar, a volver atrás, a escuchar de nuevo. Para mí, la música y especialmente el vinilo fue una escuela paralela: un lugar donde aprender sobre cultura, memoria, estética y emoción. Un espacio donde lo raro, lo sensible y lo imperfecto siempre tuvieron sentido.

-¿Una música, canción o artista que sea tu placer culpable?

-Tengo muchos placeres inconfesables y no me avergüenzan. Me emocionan canciones muy melódicas, incluso ingenuas, que no encajan con mis sesiones pero que escucho con devoción. Creo que la sensibilidad no tiene por qué ser coherente todo el tiempo. 

-Y al revés, ¿qué artista o qué canción nunca faltan en tu sesión?

-Nunca faltan canciones con carácter, con algo visceral y honesto. No siempre son las mismas, pero sí comparten una actitud: temas que no piden permiso, que sostienen el espacio por sí solos y que conectan directamente con el cuerpo.

-¿Cuál es la petición más absurda que te han hecho cuando pinchas?

-Muchas veces me han pedido canciones totalmente ajenas al contexto, como si estuviéramos en universos paralelos. Al principio desconcierta, pero con el tiempo aprendes a tomártelo con humor. Forma parte de la experiencia y del caos maravilloso de pinchar.

-Y quitando peticiones raras, ¿cuál es la situación más loca que has vivido en una cabina?

-Han pasado muchas cosas: fallos técnicos, momentos de caos absoluto, situaciones incómodas. Pero con el tiempo he aprendido que incluso lo peor acaba formando parte del relato. Todas esas situaciones me enseñaron a improvisar, a mantener la calma y a confiar en la música. Hoy las recuerdo con una sonrisa.

-Los DJ estamos llenos de tics, ¿tienes alguna manía o algún gesto raro cuando pinches?

-Tengo pequeños rituales muy tranquilos. Me gusta tocar los discos, ordenarlos, mirarlos un momento antes de empezar. Es una forma de centrarme. Y seguro que hago gestos raros sin darme cuenta, pero prefiero pensar que forman parte del proceso. 

-Aparece un genio y te concede un deseo como DJ: pinchar en el festival, club o espacio soñado, ¿cuál dirías?

-Me encantaría pinchar en un espacio con memoria: una fábrica abandonada, un cine antiguo, un edificio cargado de historia. Lugares donde la arquitectura dialogue con el sonido y la experiencia sea algo más que una sesión.

-Los DJ somos unos flipados de la música. ¿Cuál es la mayor locura que has hecho por su culpa?

-Coleccionar vinilos. Viajar y buscar tiendas escondidas. Entrar en una tienda sin intención de comprar nada y salir con un disco que cambia tu manera de escuchar. Esa sensación de descubrimiento es una de las mayores locuras y también uno de los mayores placeres.

-Quitando la música y pinchar, ¿cuáles son tus pasiones ocultas?

-Me apasiona la arquitectura, el cine especialmente el de serie B, caminar sin rumbo, observar, investigar. Me gusta entender cómo los espacios, los objetos y las historias influyen en cómo sentimos. Todo eso acaba filtrándose, de una forma u otra, en lo que hago. 

-La mayoría de los DJ no podemos vivir de la música, ¿qué es lo que te da de comer?

-Lo que me da de comer es una mezcla de trabajo, curiosidad y constancia. La arquitectura, la investigación y la música conviven sin separarse demasiado. No lo entiendo como mundos distintos, sino como partes de una misma forma de estar atenta a lo que me rodea…

 

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Juana la Cubana
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