ENTREVISTA DJ ALBA FDEZ
Llega fuerte en la escena electrónica de Gran Canaria
-¿Alba Fdez es un DJ de…?
-Diría que soy una DJ muy emocional. Me gusta conectar con la gente, no solo poner canciones. Soy de las que disfruta creando ambientes y jugando con los contrastes: momentos suaves y drops potentes que te pegan un subidón. Me considero versátil pero siempre con un toque elegante, intentando que cada mezcla tenga sentido. Lo que me mueve es la energía de la gente y cuando conecto con la pista siento que podemos hablar sin palabras.
– ¿Por qué te hiciste DJ?
-La música siempre ha estado presente en mi vida. Mi familia es muy musical, estudié varios años de piano en el conservatorio y, desde pequeña, veía a mi hermano en casa, a los platos, mezclando temazos de house de los 90. Ya entonces sentía una atracción especial por la música electrónica. También con mis amigas, empezamos a interesarnos por ese tipo de música desde muy jóvenes, así que eso fue creciendo conmigo. Puedo decir que la curiosidad hizo mella en mi gracias a una expareja que también pinchaba. Fue como una puerta que se abrió y me dejó ver un mundo que ya me llamaba por dentro. Luego, en plena pandemia y pasando una separación difícil, me dio por desempolvar los viejos CDJ 400 de mi hermano, sin pantallas, con una colección de CD grabados, empecé a mezclar a oído con unos viejos auriculares de iPhone. En ese momento, la música me salvó y se despertó algo dentro de mí que sabía que me iba a acompañar de por vida.
-¿De dónde viene tu nombre artístico?
-Quise usar mi nombre real porque me representa de forma directa. Estuve tiempo pensando en alias, pero ninguno me convencía. El significado de Alba siempre me ha inspirado, es simple, claro y me siento muy identificada con él.
-Si te dijeran: “pon lo que quieras y lo que te gusta” en cualquier sesión, ¿qué pincharías?
-Diría que, si me dieran total libertad, me dejaría llevar por lo que siento en ese instante. Me encanta esa sensación de sorprender y sorprenderme a mí misma, dejándome guiar por lo que la pista me pide y por lo que yo vibro internamente. En estos momentos sigo experimentando sonidos, pero me encanta el minimal deep tech, el house y el indie dance.
-¿Una música, canción o artista que pueda ser tu placer culpable?
-Crecí escuchando a grandes artistas como Amaral, La Oreja de Van Gogh, Shakira, Enya, Silvio Rodríguez… etc. También tengo influencia musical gallega por parte de mi padre y me gusta mucho Carlos Núñez y sus sonidos gaiteros. Son canciones que no pondría en un set, pero cuando suenan me las sé de memoria, forman parte de mi educación musical y de mí.
-Y al revés, ¿qué artista o qué canción nunca faltan en tu sesión?
-Depende del tipo de sesión, podría nombrar a muchísimos artistas que me inspiran y me enseñan, pero casi nunca me suele faltar un tema de Sam Divine, Kolter, Christian Browne o Franky Rizardo, Miss Monique.
-¿Cuál es la petición más absurda que te han hecho cuando pinchas?
-Poner un tema de reguetón en medio de un set de house. Jaja.
-Y quitando peticiones raras, ¿cuál es la situación más loca que has vivido en una cabina?
-En mis inicios, viví una situación bastante embarazosa en plena sesión. Llevaba los auriculares puestos con la preescucha del tema que iba a mezclar a continuación, como soy bastante expresiva cuando pincho y tiendo a bailar y moverme, terminé dándole con el codo, sin querer, al botón de CUE del CDJ que estaba reproduciendo la pista que sonaba en la sala. En cuestión de segundos, toda la sala se quedó en silencio, mientras yo seguía
bailando con mis auriculares puestos, completamente ajena a lo que acababa de suceder. Cuando me di cuenta, vi al público mirándome con cara de “¿qué está pasando?”. Jaja. Fue un momento realmente incómodo, una “putada” para mí en aquel momento, pero también una de esas experiencias divertidas de las que una aprende rápido y que te obligan a reaccionar con calma. Tuve que volver a lanzar el tema desde el principio y continuar la sesión con la mayor naturalidad posible. Hoy lo recuerdo como una anécdota divertida, aunque en su día me hizo sudar. Pero forma parte del proceso de crecer en cabina.
-Los DJ estamos llenos de tics, ¿tienes alguna manía o algún gesto raro cuando pinches?
-Pues efectivamente, cuando un tema me llega hasta el alma pongo cara de malota y saco morritos, jaja. Mis dedos también parecen llevar el ritmo en la sangre; no puedo evitar moverlos como si la música me recorriera. Tengo un pequeño ritual antes de cada set: unas horas antes, busco estar en completo silencio. Nada de música, solo mis pensamientos, tranquila y concentrada. No quiero llegar a la cabina saturada de sonidos; al contrario,
quiero que cada nota, cada vocal me sorprendan en el momento. Cuando descubro un tema que me hace vibrar, confío en esa sensación. No me gusta repetir demasiado las canciones planeadas; prefiero dejarme llevar y sorprenderme a mí misma, y así también sorprender a quienes están bailando conmigo.
-Aparece un genio y te concede un deseo como DJ: pinchar en el festival, club, espacio de todo el mundo soñado: ¿cuál dirías?
-¡Uf, qué pregunta! Sería un sueño poder pinchar frente a miles de personas. Hay varios festivales y clubes que me parecen increíbles. Por ejemplo, el Sónar en Barcelona, el Cercle Festival con sus escenarios únicos, el Ultra Music Festival en EEUU, Defected Festival, o algunos de los clubes más icónicos de Berlín, como HÖR o Kater Blau, también el Shelter Club en Amsterdam, el Fabric en Londres… Cada uno de estos lugares representa para mí la oportunidad de vivir la música en su máxima expresión.
-Los DJ somos unos flipados de la música. ¿Cuál es la mayor locura que has hecho por su culpa?
-Atreverme a pinchar en público fue todo un reto, jaja. Todavía recuerdo mi primera actuación en un club de Las Palmas. Gracias a buenos amigos que me dieron la oportunidad y me animaron a hacerlo, pude dar ese paso. Fue una experiencia increíble y abrumadora al mismo tiempo; lo recuerdo como si fuera ayer. Cometí muchos errores ese día, cosas que jamás me pasaban cuando pinchaba en casa, pero, al final, el público disfrutó mucho de la música y yo también. La emoción fue tan intensa que, después, terminé con dolor de cabeza durante varias horas por el subidón y el estrés. Fue un momento que me enseñó mucho y que siempre voy a recordar con cariño.
-Quitando la música y pinchar, ¿cuáles son tus pasiones ocultas, tus hobbies, eso que llena tu tiempo y te hace feliz?
-Además de la música tengo varias pasiones que me llenan y que forman parte de mi equilibrio. Me encanta el deporte. Entrenar me despeja la mente, y me mantiene con energía. También practico surf, para mi estar en el mar y desconectar es una sensación que no tiene precio. Me permite recargarme de energía, mantenerme en forma y, sobre todo, encontrar calma y claridad mental. Por otro lado, me fascina viajar, conocer lugares y paisajes nuevos. Y como no, pasar tiempo con mi familia y mis amigas que las amo. Esas pequeñas cosas, me hacen realmente feliz.
-La mayoría de los DJ no podemos vivir de la música, ¿qué es lo que te da de comer?
-Pues estudié ingeniería civil. Tras varios años trabajando en el sector, me di cuenta de que también podía ir por el camino de la enseñanza, así que me preparé el Máster de Formación del Profesorado y actualmente soy profesora de matemáticas en un instituto. Cuando se lo cuento a la gente, a veces me miran flipando. Pero en realidad hay mucha conexión entre la música y las matemáticas: ritmo, patrones, estructuras. Además de enseñar mates, intento transmitir a mis alumnos algo más: inspiración para que no dejen de hacer lo que les gusta y aquello que les haga felices. Porque sí, hay que trabajar duro, pero si tienes claros tus objetivos, merece la pena ir a por ellos con determinación.


