Cristina y el desamor
La artista de Fuerteventura lanza un nuevo EP junto con Red Sleeping Beauty
Página publicada el 3 de octubre de 2026 en la sección 'Candela y Ruido', dentro del suplemento de Cultura de los periódicos 'El Día' y 'La Provincia'.
Es Cristina Quesada una de esas anomalías de la música en Canarias. Desde hace años, se erige como uno de los nombres más destacados del indiepop en España, de la mano de su discográfica Elefant Records, con un estilo más que consolidado y una sólida carrera a sus espaldas.
Pues sí: una rareza en la que puede ser la comunidad menos indiepop y en general indie de todo el país. Dice que le viene por influencia familiar (“En mi casa a mis padres les encantaba (y les encantan) grupos como los Beatles, los Beach Boys, Carole King y Connie Francis, y además a mi hermana mayor, Dara, le encantaban Los Fresones Rebeldes, La Casa Azul, Los Flechazos y en general todos los grupos de la escena indiepop en España de los 90-2000”, argumenta), pero su inquietud musical, su perseverancia y su talento hicieron el resto.
En esa andadura, que es tan ética como estética, Cristina tiene sus puntos de curiosidad. Viene de facturar un elepé homenaje al italodisco, algo que justifica por su visión del mundo: “Veo el indiepop como un estilo de vida y un modo de hacer música, más que como un género musical cerrado. Con cada disco he ido evolucionando y con ello también las referencias que escucho, aunque la base siempre es la misma”. En su tercer disco de estudio, Dentro Al Tuo Sogno, de 2022, plasma esos referentes italianos: “Antes de grabarlo estuve escuchando con mi productor Joe Moore mucho a Giorgio Moroder, a Gazebo y a Savage, entre otros artistas. Sigo bastante atrapada en esos sonidos nostálgicos pero siempre alternándolos con mis referentes de siempre al cantar, que para mí son las voces femeninas de los años 60 y 70 como las de France Gall, Françoise Hardy o Jeanette”.
Esa visión no la pierde en su nuevo disco, aunque con una vuelta en lo musical al pop cándido de arreglos y desarrollos luminosos. El recién editado No es amor es un trabajo curioso. Las músicas las aportan los integrantes de Red Sleeping Beauty y Alpaca Sports, proyectos del entorno indiepop naturales de Suecia. Cristina pasa prácticamente medio año en el país del Báltico por cuestiones laborales (es experta en libros infantiles ilustrados), de ahí la conexión. Así se fraguó la idea del disco: “Ya he trabajado con Red Sleeping Beauty anteriormente con varios singles en colaboración, en los que ellos por lo general me mandan una pista musical a la que yo le pongo la letra en español y las voces. Este ha sido el lanzamiento más largo que hemos hecho juntos, que surgió a partir de que el año pasado trabajamos juntos en la sintonía del festival Málaga Popfest (que se incluye en el EP), compuesta por Andreas Jonsson (de Alpaca Sports) y por mí y producida por ellos”.
Con el nuevo EP ya en la calle, inmersa en un agobio de proyectos, Cristina encuentra tiempo para seguir con la música: “Ahora mismo estoy en el proceso de escribir canciones nuevas, de descubrir sonidos nuevos y de grabar las primeras maquetas, ¡un proceso que me ilusiona muchísimo!”.
Al contrario del amor
En las letras de No es amor hay una mirada constante al desamor desde una perspectiva muy feminista, en el sentido de la verdad que se repite de que son ellas quienes tiran de la relación y llevan de manera más sencilla el expresar sentimientos y sensaciones. Cristina lo detalla: “Es verdad que el tema del EP es el desamor. Ocurrió prácticamente de manera accidental, no surgió de manera voluntaria ni planeada desde un principio. Todas las letras que comenzaba a escribir me llevaban a historias que me habían contado mis amigas y que han servido directamente de inspiración para las letras, que al final terminan siendo universales y no tan personales (desgraciadamente muchas chicas me han dicho que se han sentido reflejadas con Siempre es lo mismo). La última canción que compuse fue No es amor y me parecía que resumía bastante bien el hilo conductor del EP entero”.
Entrevista completa
-La primera pregunta es un poco obvia: aunque tienes detrás una carrera de más de diez años en activo, ¿cómo acaba una persona nacida en Fuerteventura envuelta en el indie pop?
-Afortunadamente la música es universal y en mi caso nacer en Fuerteventura no ha sido nunca una limitación. En mi casa a mis padres les encantaba (y les siguen encantando) grupos como los Beatles, los Beach Boys, Carole King y Connie Francis, así que crecí con esas referencias y además a mi hermana mayor, Dara, le encantaban Los Fresones Rebeldes, La Casa Azul, Los Flechazos y en general todos los grupos de la escena indiepop en España de los 90-2000. Se podría decir que hubo una adoctrinación sesentera e indie en mi casa, jaja. La música que publicaba Elefant Records (que además, desde 2013 es mi discográfica) en general fue también un referente importantísimo para mí. Eran mi favorita y la escuchaba todo el tiempo, tanto en casa como en la radio, porque además solía escuchar mucho Radio 3 y gracias a Juan de Pablos con su programa ‘Flor de pasión’ y Julio Ruiz con ‘Disco grande’ también descubrí un montón de canciones y de grupos que han influido en la manera en la que entiendo la música. Es cierto que en mi grupo de amigas y en el entorno de gente de mi edad nadie escuchaba esas canciones, pero tampoco me afectó demasiado, he sabido encontrar otros nexos de unión social que no fueran la música.
-Digo indie pop pero tu último trabajo en solitario antes de este EP es una suerte de homenaje al italo disco, ¿por qué esa evolución?
-Bueno, veo el indiepop como un estilo de vida y un modo de hacer música, más que como un género musical cerrado. Con cada disco he ido evolucionando y con ello también las referencias que escucho, aunque la base siempre es la misma. Antes de empezar a preparar el tercer álbum, ‘Dentro Al Tuo Sogno’, Joe Moore (productor del disco con quien además compuse las canciones de los últimos dos álbumes) y yo estuvimos escuchando mucho a Giorgio Moroder, a Gazebo y a Savage, entre otros artistas. Sigo bastante atrapada en esa época la verdad, ja, ja, envuelta por voces robotizadas, sintetizadores y sonidos nostálgicos pero siempre alternándolos con mis referentes de siempre al cantar, que para mí son las voces femeninas de los años 60 y 70 como las de France Gall, Françoise Hardy o Jeanette.
-Tras ese disco de 2022, una nueva vuelta al indie con el EP ‘No es amor’ con Red Sleeping Beauty. ¿Cómo surgió esta colaboración y cómo organizaron el trabajo de composición y grabación?
-Ya he trabajado con Red Sleeping Beauty anteriormente con varios singles en colaboración, en los que ellos por lo general me mandan una pista musical a la que yo le pongo la letra en español y las voces. Este ha sido el lanzamiento más largo que hemos hecho juntos, que surgió a partir de que el año pasado trabajamos juntos en la sintonía del festival Málaga Popfest, compuesta por Andreas Jonsson y por mí y producida por ellos. Nos pareció una idea divertida preparar este trabajo durante estos meses como un caramelo digital repleto de ese sonido poppy que caracteriza tanto a Red Sleeping Beauty, como a Alpaca Sports, el grupo de Andreas Jonsson, que también compone algunas de las canciones; y también muy propio de esos grupos que tanto nos gustan a los cuatro que hemos estado trabajando en este EP. El EP está compuesto por cinco canciones. La melodía de tres de ellas, ‘No es amor’, ‘Oro de verdad’ y ‘Había olvidado’, fueron compuestas por Niklas y Mikael, de Red Sleeping Beauty, mientras que las melodías de ‘Siempre es lo mismo’ y ‘Málaga Popfest’ fueron compuestas por Andreas Jonsson, y todas las letras son mías. Ha sido muy divertido (aunque las letras no lo sean) ver como estos tres músicos suecos querían que las letras fueran cantadas en español. ‘Oro de verdad’ ya tenía una versión en inglés, cantada por Amelia Fletcher, reina del indiepop británico, pero en realidad, para mi letra me inspiré únicamente en la estructura y en el concepto de la durabilidad como oro de una pareja, he tenido mucha libertad a la hora de componer las letras y al final salieron estas canciones unidas coincidentemente por el desamor y los desengaños amorosos como temática común.
-¿Se plantean presentarlo en directo?
-Hacer una presentación como tal ahora mismo, no. Ambos grupos estamos inmersos en nuestros propios proyectos y de momento va a ser complicado coincidir, pero tal vez algún día en un futuro cercano! Ya tocamos juntos hace dos años en el Málaga Popfest y fue muy divertido, así que estaríamos encantados de repetir
-Me da la impresión de que el EP es un recorrido por un desengaño amoroso. ¿Así lo planteaste?
-¡Así es! Ocurrió prácticamente de manera accidental, no surgió de manera voluntaria ni planeada desde un principio, aunque es verdad que muchas de las canciones de Red Sleeping Beauty tienen ese halo nostálgico de quien ha perdido algo que sueña con recuperar. Todas las letras que comenzaba a escribir me llevaban a historias que me habían contado mis amigas y que han servido directamente de inspiración para las letras, que al final terminan siendo universales y no tan personales (desgraciadamente muchas chicas me han dicho que se han sentido reflejadas con ‘Siempre es lo mismo’). La última canción que compuse fue ‘No es amor’ y me parecía que resumía bastante bien el hilo conductor del EP entero.
-Intuyo que la colaboración nace de que parte del año resides en Suecia (aunque de Goteborg a Estocolmo hay un trecho grande), de donde son RSB. ¿Ha influido tu estancia en el país en tu manera de entender la música?
-Cuando yo llegué a Suecia por primera vez (¡hace casi diez años!) ya tenía mi propia manera de entender la música, pero es verdad que mis años en Gotemburgo han seguido alimentando mi curiosidad por escuchar cosas nuevas y cosas antiguas que para mí son novedad y me ha dado a conocer artistas que se han convertido en parte de mi imaginario musical, como Ted Gärdestad, al que incluso versioné en el segundo álbum, o a artistas de la escena indie de Gotemburgo, como Jonas Lundqvsit o Håkan Hellström, que no creo que hayan influido en mi manera de hacer música pero sí de disfrutarla.
-Te voy a hacer la tópica pregunta de cómo te organizas para todo lo que haces: música, tus trabajos de investigación, docencia, etc…
-Ja, ja, ni yo misma lo sé. Con mucha planificación, apuntándomelo todo y dedicando con mucho esmero unas horas semanales innegociables a los proyectos que tengo entre manos. Hay quien a esto le llama tener disciplina, y seguramente la tenga, pero prefiero no usar esa palabra, porque en mi cabeza tiene una connotación negativa porque sugiere que hay que hacer algo de manera obligada para conseguir algo, y yo, aunque en la práctica sí sea disciplinada, lo hago todo desde el más absoluto disfrute, siendo feliz en cada paso del proceso, aunque también me hace ilusión pensar en el resultado. También intento priorizar el descanso a través de las horas de sueño, intentando no trasnochar, para poder despertarme temprano con ganas de hacer lo que me propongo, y seguramente los meses de invierno que he pasado en Suecia los últimos años también están muy relacionados con mi capacidad de productividad, porque eso de que se haga de noche a las 3 del mediodía no dan muchas ganas de salir a la calle, ja, ja. Es inevitable y necesario también dar prioridad a lo importante y entender que hay veces que no se puede estar en todas partes ni hacer todo lo que queremos y que hay cosas que hay que cocinar a fuego lento, porque además de los proyectos y el trabajo, también va pasando una cosa que es la vida.
-Tras este EP, ¿tienes algún proyecto musical más personal, habrá otras colaboraciones en el futuro, en qué cosas andas?
-Ahora mismo estoy en el proceso de escribir canciones nuevas, de descubrir sonidos nuevos y de grabar las primeras maquetas, ¡un proceso que me ilusiona muchísimo!


