El segundo de Macaca Radiata

Sonia Martell y Jorge Pérez son Macaca Radiata.

Con una mirada colorista de la música, el dúo palmero estrena Revolución

Página publicada el 14 de marzo de 2026 en los periódicos 'El Día' y 'La Provincia', dentro de la sección 'Candela y Ruido'.

Es una de las dialécticas habituales de la música popular: ¿Beatles o Rolling Stones? También es un debate en el seno de Macaca Radiata. Si tiramos del tópico, entre Sonia Martell y Jorge Pérez, integrantes del dúo palmero, ¿quién creen que tira para cada lado? ¿Y más si les digo que Jorge es guitarra y Sonia, pianista? Pues no, es al revés del pensamiento básico: Jorge es de Beatles; Sonia, de Rolling (como solemos llamar en España a los Stones). 

Dos palmeros que habían coincidido en una clase del instituto palmero hacía años, detalle que ninguno de ellos recordaba. Aunque el proyecto se inicia lejos: en Madrid. “Nosotros llevábamos ya unos años en Madrid con la idea de la música entre ceja y ceja. Y una noche de fiesta en Malasaña, por medio de varios amigos en común, nos cruzamos.  A los pocos días de ese encuentro quedamos para tocar y enseñarnos nuestras canciones. Ahí nos dimos cuenta de que conectábamos y sobre todo, de que compartíamos una inquietud artística enorme”, responden al alimón vía correo electrónico.

Empieza una andadura que desemboca en Revolución, su segundo disco, que acaban de lanzar; una muestra más de la colorista concepción musical del dúo. Podríamos decir que hacen pop, pero incluso un término tan amplio se queda corto: “A veces nos da la sensación de que a las bandas se nos exige tener la etiqueta pegada a la frente, y eso nos parece abrumador y poco artesanal. De hecho, cuando nos preguntan que qué música hacemos, siempre nos quedamos un poco en blanco”. 

Esa visión la recoge un disco que, una vez más en la vida de Macaca Radiata, está marcado por su isla natal (curiosamente, su primer concierto lo dieron en el madrileño Café La Palma): “Hay algo que nos gusta mucho de este disco y es que todos los músicos que participan en él son canarios. Rober (palmero e integrante de Los Vinagres) fue el productor del disco y grabó las baterías, Abel (también Vinagre) grabó los bajos. Alba Aceytuno hizo los arreglos de vientos en Ese fuego y grabó los saxos. Nandy Martel (tío de Sonia) se encargó de los arreglos de cuerdas en Como aquellas cosas y no podía haber quedado mejor. Es uno de los músicos a los que más admiramos y que participe en nuestro disco tiene un valor enorme para nosotros”. 

Queda ahora el punto de plasmar todo eso en directo: “Vamos a tratar de que la experiencia sonora que siente el oyente al escuchar el disco sea parecida al directo, no similar, porque luego siempre hay sorpresas, adaptaciones… En el cara a cara, las emociones están más a flor de piel y eso forma parte del juego”. Atentos a sus redes sociales donde irán adelantando las fechas.

 

Entrevista completa

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-En su biografía cuentan que son de La Palma pero que el grupo se formó en Madrid. ¿Cómo fue ese origen?

-La verdad es que la forma en la que empieza todo es súper cinematográfica. Nosotros llevábamos ya unos años en Madrid con la idea de la música entre ceja y ceja, casi de manera obsesiva, inmersos en varios proyectos, moviéndonos por el circuito, estudiando… Y una noche de fiesta en Malasaña, por medio de varios amigos en común, nos cruzamos (nos volvemos a cruzar, en verdad, porque once años atrás habíamos sido compañeros de

clase en un instituto de La Palma pero casi ni nos acordábamos el uno del otro, imagínate). A los pocos días de ese encuentro quedamos para tocar, enseñarnos nuestras canciones… Sin ningún tipo de pretensión. Ahí nos dimos cuenta de que conectábamos y sobre todo, de que compartíamos una inquietud artística enorme. Ah, y de que a uno le gustaban más los Beatles y a otra los Rolling (clave).

-Tras ese primer contacto, ¿cómo se concreta todo en Macaca Radiata, cómo va naciendo el proyecto?

-Pues lo que vino después fue tocar, tocar, tocar y tocar. De hecho, hacemos nuestro primer bolo como Macaca Radiata a los tres meses, en una sala de Madrid que se llama Café La Palma (qué cosas). Y componer, pero sin prisas ni objetivos fijados, lo de grabar nuestro primer disco vino mucho después.

-Por cierto, es una pregunta topiquísima, pero ¿de dónde viene el nombre del proyecto?

-Una noche de fiesta apareció un mono con un cartel que decía “Macaca Radiata” y nos pareció un argumento más que razonable para dar nombre a nuestra banda.

-Una de las cosas que más me sorprende del proyecto es que los veo muy pop con tendencias rockeras, pero muy al margen de cualquier tendencia. ¿Se sienten así, como una especie de “bichos raros” de la música actual?

-Tanto como “bichos raros” no, pero si es verdad que a veces nos da la sensación de que a las bandas se nos exige tener la etiqueta bien pegada a la frente, y eso nos parece abrumador y poco artesanal. De hecho, cuando nos preguntan que qué música hacemos siempre nos quedamos un poco en blanco. Claro que el pop-rock está muy presente en Macaca Radiata, pero también lo está la música clásica, y mañana quizás nos da por las folías, quién sabe.

-Son varias sus particularidades, una de ellas es el formato dúo en esta era dominada por solistas, ¿cómo se organiza y reparte el trabajo, compositivo, de organización de ideas, planificar giras y conciertos, dentro del grupo?

-Respecto a la composición, siempre suele partir de la intimidad de una habitación, a veces nace del piano (Sonia), a veces de la guitarra (Jorge) y a veces nos pilla juntos. Luego todo eso se traslada al local de ensayo, donde se incorporan ideas, se desechan otras… Se forma una bola de retroalimentación bestial entre todos los músicos y sin duda es una parte muy divertida del proceso. Sobre el trabajo más logístico de giras, promo etc la verdad es que a medida que ha ido creciendo el proyecto hemos incorporado a más personas a Macaca con el objetivo de liberarnos un poco, pero generalmente seguimos encargándonos nosotros de todo.

-Otra de sus diferencias es el uso del piano, y por ende, de los teclados, entiendo que como base compositiva. ¿Usan el piano como punto de partida de sus composiciones?

Las canciones a veces nacen del piano, otras de la guitarra, otras de una melodía que te ronda la cabeza o incluso de una frase. Nos gusta mucho intentar que la música y la letra se traduzcan entre sí. En Nada ni nadie recuerdo que estaba lloviendo y papel del piano trata constantemente de simular la imprecisión de la lluvia (figuraciones rápidas y acordes sus2) Cuando la letra dice “cae la lluvia sobre la flor”, la flor crece (arpegio ascendente en crescendo). Nos gusta mucho jugar con esas cosas. En Instinto animal lo primero fue la percusión. Teníamos en la cabeza una mezcla entre Sympathy for Devil y George de la jungla. Luego surge el piano, un trémolo a lo Billy Joel que simboliza el movimiento, la inquietud, el salvajismo.

En Trescientos mil pedazos lo primero fue la guitarra, luego la letra y finalmente el piano encontró su lugar. Así que en conclusión, no siempre partimos del piano. Lo importante es ser fieles a esa primera idea y que todo tenga sentido, que los instrumentos y la letra se reconozcan entre ellos y que haya coherencia. Si todo esto se cumple, podemos decir que tenemos una canción.

-Otro detalle es esa pronunciación muy canaria en las canciones con eses aspiradas, cuando otros artistas de las islas tienden a pronunciarlas. ¿Es algo totalmente decidido e identitario de Macaca Radiata?

-Pues sinceramente, no le hemos prestado atención a eso, pero claro que es decidido. Hubo quizás una época de más pibitos en la que, a la hora de cantar, tendíamos a pronunciar de más las eses, supongo que por la música que escuchábamos y sobre todo por vulgarización que existe del acento canario fuera del archipiélago. Por suerte, la bobería nos duró bien poco. Somos palmeros, canarios, estamos súper orgullosos de nuestro acento y coño, que es nuestra forma de comunicarnos, la idiosincracia de un pueblo, abracémosla.

-El disco lo graban con Rober, de Los Vinagres, como productor, todo conexión palmera. ¿Cómo fue el proceso de grabación de un disco tan colorista, con todas estas instrumentaciones tan diversas que suenan?

-Dentro de todo el esfuerzo que supone asumir la grabación de un disco, fue muy divertido. Hay algo que nos gusta mucho de este disco y es que, de una manera u otra, todos los músicos que participan en él son canarios.

Rober fue el productor del disco y grabó las baterías, Abel grabó los bajos. En ese momento no teníamos la banda completa como tal así que ellos fueron una parte importante del sonido. Alba Aceytuno, hizo los arreglos de vientos en Ese fuego y grabó los saxos. Ya hemos trabajado en varias ocasiones con ella y nos parece una saxofonista excepcional. Nandy Martel (tío de Sonia) se encargó de los arreglos de cuerdas en Como aquellas

cosas y no podía haber quedado mejor. Es uno de los músicos a los que más admiramos y que participe en nuestro disco tiene un valor enorme para nosotros. Se grabó en septiembre en Estudios La Mina con Raúl Pérez como ingeniero de sonido y mezcla (recientemente ganador de un latin grammy como productor del álbum

Flamencas). Estuvimos casi una semana conviviendo todos juntos y la experiencia fue muy enriquecedora.

Aunque las canciones partan de un piano o una guitarra, desde nuestros inicios siempre hemos compuesto pensando como una banda, imaginando tríos de metales, cuartetos de cuerdas… Esto nos facilita bastante el trabajo con el resto de músicos a la hora de transmitirles lo que buscamos.

-¿Qué han aprendido en la grabación de su anterior disco, Aún nos queda tiempo, y en su andadura desde entonces que les haya ayudado en el proceso de Revolución?

-Creemos que la palabra que define toda esa transición es “madurez”. Con la grabación de nuestro primer disco era todo más instintivo, íbamos un poco sin foco porque no habíamos encontrado aún nuestro sonido, que encima en nuestro caso no fue fácil ni rápido encontrarlo porque las influencias musicales, la energía y la autoexigencia eran enormes. Con Revolución hay un concepto y un sonido mucho más definido, donde combina esa cualidad más instintiva del primer disco con la coherencia artística del último. Revolución suena más a Macaca Radiata que nunca.

-Imagino que el reto de llevar al directo un disco con tantas instrumentaciones será particular, ¿cómo se lo están planteando y qué fechas tienen por delante?

-Pues nos morimos de ganas de llevar todo esto al vivo, es un gran reto. Vamos a tratar que la experiencia sonora que siente el oyente al escuchar el disco sea parecida al directo, no similar, porque luego siempre hay sorpresas, adaptaciones… En el cara a cara, las emociones están más a flor de piel y eso forma parte del juego. Respecto a fechas, aún estamos cerrando toda la gira, pero en nuestras redes sociales (@macacaradiata) iremos publicando todo.

RESEÑAS

Dyatlov
Mata al dragón

Dyatlov pone el ojo en 2026 para el lanzamiento del que ya va a ser su tercer disco de estudio. Mata al dragón es un primer avance de un camino que lleva hasta junio del presente año, cuando saldrá el elepé. Sin actividad discográfica desde 2024, había muchas ganas de Dyatlov. El breve avance despierta curiosidad; sin despegarse del synth punk que los caracteriza, abandonan algo la oscuridad con un sonido más pulido y directo, la voz gana en presencia y naturalidad, la idea, en definitiva, llega más perfilada y trabajada. 

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Bífidos
Fuego

Como en Canarias tenemos una escena musical mínima (no miren a los artistas de éxito, cuenten locales, bandas, espacios de ensayo y verán lo exiguo del resultado) no hay “tendencia”, y de ahí viene la variedad. Ejemplo: Bífidos, grupo que se mueve entre los diferentes modos del rock crudo, trío contundente que tiene toda la pinta de explotar en directo. A finales de 2025 lanzaron Fuego, en la tendencia actual del EP doble (los discos de ocho temas ahora son legión), una muestra de lo diferente e interesante que son.

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Juana la Cubana
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